sábado, 27 de diciembre de 2008

Carta Hija-Madre Abandonada

Una carta sensible ..
Los últimos meses experimente nuevamente el dolor de darme cuenta que me entrego demasiado y tomo responsabilidades que a veces no me corresponden. Como muchas otras veces me he sentido no comprendida y no valorada, he experimentado la falta de compromiso y la soledad.

Las circunstancias son diversas, los mismos rostros, pero distintos los nombres de cada uno de ellos. En cada uno de ellos invertí mi tiempo, energía y en varios casos involucre medios económicos… todo lo anterior entregado sin medida…

Lo que quería era ver resultados en sus vidas… consciencia, presencia y compromiso… pero a veces ellos ni siquiera eran conscientes de si mismos.. y yo esperaba sentada… esperaba.. esperaba y nada.

Sentí decepción, fracaso y mucha soledad. Me vi diciendo que no debía ayudar a nadie y que debía estar sólo centrada en mi vida… gracias a una experiencia muy simple, pero bastante gráfica e impactante para mi…

El otro día abrí mi hogar con confianza, le pedí a la persona encarecidamente que después que terminará de trabajar, dejara la puerta cerrada y que cerciorara que así fuera. Para mi gran sorpresa, cuando llegue en la tarde, la puerta de mi hogar estaba abierta… pensé mil cosas en ese momento, realmente me petrifique.

Cuando ingrese, pude verificar que no me faltaba nada… me derrumbé… presa pánico y cierta tristeza, pensé hasta que punto me brindaba hasta exponerme a que me dejaran vacía.

A partir de ese día comencé alejarme más y más.. y le pedí incluso al algunos de mis amigos que no se comunicaran conmigo, que por favor no me llamaran ni me buscaran… quería sólo estar centrada en mi.

Comencé a revisar todos mis pendientes y a resolver los que me dolían más y que me tenían tan estresada… era tanto el dolor, que la tensión me llevo nuevamente a estar sin poder caminar.

Después de tranquilizarme y pedir paz para ver con claridad. Han pasando los días y he descubierto las razones que el Universo me estaba mostrando para que yo descubriera y resolviera un gran tema en mi vida.

Me encerré en mi espacio haciendo todo lo posible de regenerarme a mi misma, pero hubieron veces que necesite un abrazo cálido, un poco de amor para continuar con lo que estaba haciendo.

Necesite una palabra franca, sin prejuicios, con aliento. Pero sentía que no había nadie a quien recurrir... porque las personas se afectan demasiado con lo que a veces me sucede y las razones que me tenían tensa son un poco desproporcionadas.

Además muchas veces en vez de sentir apoyo como respuesta obtengo críticas, malas palabras, más problemas y a veces hasta lágrimas… y por esta razón a veces no busco un poco de apoyo que ahora puedo reconocer que también necesito.

Baje los brazos y me encerré, tome conciencia del desequilibrio y trate de no interactuar hasta calmarme un poco y ver nuevamente con nuevos ojos.

Había un nexo común en todas esas experiencias, había exceso de entrega, exceso de responsabilidad que no me correspondía y había desconfianza. Ya no confiaba.

Las respuestas que me daban esas personas:

"no tiene que ver contigo es que yo ando mal; no eres tu, soy yo el que está mal; amiga es que ando con la cabeza volando…; amiga es que no sé lo que pasa, no me doy cuenta de lo que hago; o usted ha tenido mala suerte con nosotros; en realidad estamos muy ocupados y el gerente anda como loco; no es que no le quiera responder; estoy muy complicado económicamente, por eso no te respondía; es que pensé que no lo necesitabas; es que nosotros tenemos problemas y no sabíamos que tu también los tenías, etc".

Sus respuestas tuvieron sentido cuando deje de verme como el motivo central y como víctima. Sus declaraciones solamente expresaban como ellos están en su vida y lo que piensan, pero ninguna de ellas fue un rechazo hacia mí.

Imagínate toda la pena y el sin sabor que he albergado gratuitamente, varias vidas arrastrando un sentimiento de pena profunda, de entrega sin sentido, sin medida y esperando una respuesta distinta.

Confianza en los demás es la palabra más adecuada para describir el comienzo de la libertad, ver en el otro que tiene la mejor intención, identificar que ese ser también tiene momentos de inconsciencia y dejadez, y que muchas de las acciones no tomadas y la falta de compromiso, en verdad no están relacionadas directamente con nosotros de manera individual, la falta de fuerza, la evasión es sólo la expresión del momento en como se están sintiendo.. recuerda no somos el centro del Universo, cada uno tiene su mundo.

Nuestra historia amada madre estuvo teñida de desengaños y de una espera infinita sin sentido, como martirio. Esperamos que otros se movieran por nosotras, cada falta o espera, la tomamos como una afrenta personal. Y no fue así.

Nuestro mayor anhelo era que alguien nos demostrara a través de su actitud o comportamiento comprometido, que nosotras éramos importantes, pero esas personas tenían sus propios motivos, sus propios mundos y muchas veces sus mundos eran más complicados que los nuestros.

Entonces, cuando nosotras no vimos la respuesta que anhelábamos, nos cerramos, maldecimos, sufrimos, quitamos nuestro voto de confianza y lo peor es que registramos en nuestro corazón el desamor… creímos que no éramos importantes y que nos debíamos cuidar del mundo…nunca más nos entregaríamos completamente.

La paradoja del anhelo tan profundo… el de entregarnos… nos ha llevado a elegir situaciones donde sin pensar demasiado, sin tener antecedentes suficientes, nos hemos entregado sin medida, sin ni siquiera que nos hubiesen pedido algo y nosotras ya nos habíamos entregado enteras.

La mayoría de las veces hemos elegido de manera incompleta buscando ese reconocimiento, ese sí desde adentro, el sí que dice que somos importantes para el otro, ese sí lleno de amor.

La vida es perfecta, el Universo siempre se confabula, y la paradoja se hacía eterna hasta ahora.

Nosotras buscando que alguien o algo se moviera por nosotras, y nosotras estábamos esperando.

En la espera nos pasamos a llevar, nos faltamos el respeto por condicionar y aplazar nuestros sueños y deseos.

Cuando deseamos algo debemos ir por ello, crearlo, siempre con confianza y recordar que la otra persona está en su propio proceso.

En esos momentos debemos ser precisas, claras y persistentes, tomar decisiones y acciones.

Si el otro esta muy encerrado podemos irradiar amor y expresar lo que creemos y sentimos y deseamos.

Si la respuesta del otro es positiva podemos continuar, pero también la respuesta puede ser brutalmente honesta y puede ser un no, pero no es una respuesta negativa a nuestros requerimientos, es una posición que el otro toma en su libre albedrío.

Y en el momento en que las cosas están claras, podemos nuevamente tomar acción y continuar con el proceso de llevar a cabo nuestros sueños, ir detrás del alimentos del cual tenemos hambre… mucha hambre.

Dejemos de culpar, de tener prejuicios de los demás.. Seamos claras y precisas y aboquémonos a tomar acción por lo que deseamos vivir y sentir… no esperemos más…

Ama madre, ama siempre!!!

Tu hija

Referencia Original