jueves, 6 de agosto de 2009

Los Estados de la mente

En el Budismo se plantean 6 posibilidades para tu siguiente reencarmnación según con la doctrina Karma. El Karma se basa en los actos de cada persona y en las consecuencias morales que se desprendan de ese proceder. Los actos humanos determinan su reencarnación posterior, por lo que las buenas acciones lógicamente serán recompensadas, como serán castigadas las malas. Por eso, el budismo sostiene que no existen en el mundo los placeres inmerecidos ni los castigos injustificados, sino que todo es más bien producto de una justicia universal. El proceso kármico actúa por medio de una ley moral natural, más que por medio de un sistema de juicio divino. El Karma de cada individuo determina asuntos tales como su belleza, su inteligencia, su longevidad, su salud y su nivel social. De acuerdo con las enseñanzas de Buda, dependiendo del tipo de karma que tenga cada persona, puede reencarnarse en un ser humano, un animal, un fantasma hambriento, un guerrero, un habitante del infierno o incluso en alguno de los dioses de la religión hindú: Jigoku-kai; Gaki-kai; Shura-kai; Chikushô-kai; Jin-kai; Ten-kai

- Jigoku-kai (sánscrito: naraka): mundo infernal, padeciendo a causa de malas acciones.
- Gaki-kai (sánscrito:preta): mundo de los demonios o espíritus hambrientos, deseos insaciables, contínuos.
- Shura-kai: mundo de los semidioses o espíritus maléficos guerreros (ashuras).
- Chikushô-kai (sánscrito:tiryagyoni): mundo de las bestias, apego y dependencia.
- Jin-kai: mundo de los hombres
- Ten-kai: mundo celeste, también llamado mundo paradísiaco (Gokuraku no Sekai) por Shaka, mundo de los Devas, que a pesar de ser seres celestiales, todavía residen en el mundo de las retribuciones.

Son seis estados de nuestra mente, o de nuestras actitudes y vida corriente, que nos mantienen en la rueda del Samsara (sufrimiento sin fin). Tres de estos estados son considerados con karma positivo, y otros tres con karma negativo. Shaka nombra como sitio más peligroso al cielo (o sea, donde reencarnas como un dios Hindú), eso es porque a pesar de que el budismo no niega la existencia de dioses, no les atribuye ninguna importancia especial. La vida de los dioses en el cielo es larga y apacible, aunque están sujetos a los mismos problemas que puede tener cualquier otra criatura, por lo que están expuestos a una eventual muerte y a una futura reencarnación en un estado de existencia inferior. No son los creadores del Universo, ni tampoco controlan el destino de la humanidad, por lo que para el budismo, el rezar o hacerles sacrificios no tiene ninguna utilidad. De las distintas modalidades de reencarnación, la humana es la mejor, porque las deidades están tan absortas en sus propios placeres que pierden de vista la necesidad de redención. Por lo tanto, la posibilidad de ser un iluminado es válida sólo para los seres humanos.

1) el mundo infernal (Jigoku-kai): Aquellos que han cometido actos nefastos durante su vida son enviados a este mundo donde los demonios los torturan, conocerán terror permanente y sufrimientos eternos. Es un mundo de sufrimiento debido al mal karma, y como dice Shaka: « el primero es el infierno, donde se consumen el océano de fuego, ríos de sangre, montañas mórbidas, lluvias de azufre, de temor tras temor interminable, aquellos que caigan en este mundo sufrirán eternamente ». Tormento día y noche, cadáveres apilados unos sobre otros..... el infierno como se conoce popularmente.

2) el mundo de los demonios devoradores o fantasmas hambrientos (Gaki-kai): Aquellos que son enviados a este mundo se convierten en Gaki, demonios que sufren hambre eternamente. Este es el mundo de la hambruna y los hambrientos, el mundo de la insaciedad, Shaka comenta que el segundo infierno es el de la hambruna, los que caigan en este mundo viven con la piel sobre los huesos, sus cuerpos se hacen esqueléticos y con el estómago inflamado, hinchado por el hambre, preparados para todo con tal de comer cualquier cosa como un lobo hambriento, semicadáveres con los interiores distendidos, con bulimia sin fin y hambre eterna, buscarán siempre comida y saltarán sobre la carne muerta, sobre el primer cuerpo que sea derrotado por el hambre, sin que los que lo consuman se sacien, pasaran los días devorando y devorando.

3) el mundo de las bestias (Chikushô-kai): En el tercer mundo las víctimas se convierten en bestias e inician una lucha salvaje por la supervivencia, son tanto cazadores como presas de sus iguales, en un mundo donde prima la ley del más fuerte, es el más fuerte quien se come al más débil en una batalla eterna por la supervivencia en la hay que matar a sus depredadores para alimentarse y continuar con vida, donde sólo el más fuerte, ágil y hábil sobrevive a los demás.

Los tres mundos mencionados son las tres malas vías (San’akudô), a donde son enviados tras su muerte aquellos que han cometido malas acciones.

4) el mundo de los guerreros (Shura-kai): El cuarto mundo es el de la guerra (Ashura) y los Asura (divinidades guerreras), un mundo repleto de asesinos y adversarios, donde vivirán la eternidad peleando y combatiendo entre sí, en una lucha interminable de sangre y muerte, en la que no existe un campeón... sólo perdedores. Lucha a muerte día y noche sin descanso, para saciar sangre de venganza que nunca acaba, la sangre es derramada eternamente. Mata o muere, todo el tiempo habrá sangre y muerte, aquellos que caigan en este mundo tendrán que estar peleando día tras día sin final.

Los Ashura son seres justo debajo de los seres humanos en los seis estados de la existencia. Los Asuras son semidioses o seres semi-bendecidos. Son poderosos, con todo feroces y peleones, y como los seres humanos, son en parte buenos y en parte malvados. En sus manifestaciones más tempranas hindues y brahmanes, los Ashura están luchando siempre con los Ten (Deva) por la supremacía (a menudo combaten las deidades comandadas por Taishakuten, el señor Indra de la mitología hindú). Los Ashura se comparan a veces con los Titanes de la mitología griega -- en una leyenda, están de pie en el océano con el agua que alcanza sus rodillas, pero en la mayoría de narraciones, los Ashura no son gigantes.


5) el mundo de los humanos o de las emociones (Jin-kai): Es el mundo donde viven los hombres, Felicidad, Cólera, Ira, Llanto, Miseria y Tristeza, todo esta mezclado en un mundo siempre sacudido por las emociones, ese es el inestable mundo de los humanos.

6) el mundo de los dioses (Ten-Kai): El último mundo es el cielo, el paraíso de los Devas, criaturas celestes, se encuentra por encima del mundo de los hombres pero no escapa al dominio de la metempsicosis. Allí se puede llegar como hombre, bestia, fantasma hambriento, monstruo o espectro... no se fíen de las apariencias... este lugar es el más peligroso de todos los infiernos, ya que desde allí puedes caer a cualquiera de los otros mundos con un solo pensamiento vil o insano, cuando la persona cae ahí si comete alguna acción negativa caerá a uno de los otros infiernos, una eternidad de terror espera al día siguiente a sus huéspedes.